En las noticias procedentes de los Estados Unidos de América aparece repetido un término de finales del siglo XX para hacer referencia a los negros de ese país: afroamericanos.
La palabra en cuestión no está mal formada, puesto que sirve para explicar la procedencia de esas personas y tiene la misma forma que hispanoamericanos. Pero el hecho de que no esté mal formada no tiene nada que ver con la conveniencia ni la necesidad de su introducción como sustituta de negros, voz que por sí sola ya denota la procedencia de esa comunidad, ya que todos los negros de América proceden de África, al igual que los que se han asentado en otras partes del mundo.
Quizá cabe preguntarse si los periodistas que emplean afroamericanos pretenden referirse solo a los negros de los Estados Unidos, para diferenciarlos de los de Cuba, Puerto Rico, la República Dominicana y otros países de la zona. De ser así, el intento está fallido, puesto que América no es el país que hay entre Canadá y México, sino todos los que se extienden desde la Patagonia hasta Alaska, y en muchos de ellos parte de la población es de raza negra, cómo no, procedente de África, y son, pues, también afroamericanos.
Pero no acaba ahí la cosa, pues en varios de esos otros países ha ido instalándose otro neologismo políticamente correcto — afrodescendientes— para evitar el uso de la palabra negros.
El elemento compositivo afro– se usa en Cuba para referirse a un tipo de música —afrocubana— en la que perviven los ritmos africanos, como en la de otros países antillanos y Brasil. También aparece en afronegro, voz usada para referirse a los rasgos, hábitos y costumbres africanos que perviven en las colectividades hispánicas de América, y en afronegrismo, que es como se llama en lingüística a las palabras tomadas de las lenguas de los negros africanos, y a la actitud de defensa y recuperación de elementos afronegros en los países hispánicos de América.
No es necesario buscar eufemismos para referirse a los negros, y puede decirse, sin molestar a nadie, que en determinado equipo de baloncesto son negros todos los jugadores menos dos y que los miembros de un grupo musical son negras y negros.
Es mejor evitar esas formas —afroamericano y afrodescendiente—poco claras (en todo caso habría que hablar de afroestadounidenses y afrocolombianos o afropanameños) y nada necesarias, y seguir hablando de blancos, negros, amarillos e indios, sin falsos pudores y sin miedo de utilizar un término que solo es peyorativo si se toma como tal.
Dejémonos de bobadas políticamente correctas y sigamos usando nuestra lengua con naturalidad.
¡Y, por supuesto, debe evitarse la expresión «de color»!