La mayoría de los hablantes cultos hispanoamericanos nos reprochan a los españoles (cultos o no) que usemos el verbo desvelar en construcciones como «se desveló el secreto», y nos dicen que es harto difícil quitarle el sueño a un secreto e impedirle dormir… Y a continuación, sin darnos tiempo a que se nos quite la cara de pasmados y la media sonrisa de asombro, nos explican que para ellos no es lo mismo desvelar (quitar el sueño) que develar (correr el velo, es decir: sacar algo a la luz o descubrir algo oculto o desconocido).
Y si revisamos los diccionarios podemos darnos cuenta de que eso fue así durante muchos años —para ellos sigue siéndolo—, puesto que, si bien develar no llegó al Diccionario hasta finales del siglo XX (en 1984), sí estaba desde el principio (1732) desvelar, y significaba «impedir el sueño, no dexar dormir: lo que regularmente suele causar algún cuidado, que ocupa la imaginación, ò alguna indisposición en la salud». Y ese mismo significado, con cambios y añadidos en la redacción, se mantuvo hasta la edición de 1970. Después, ya en 1984, se añadió una segunda acepción: la de ‘descubrir, poner de manifiesto’. Y justo ese mismo año llegó al Diccionario develar, con el siguiente significado: «Quitar o descorrer el velo que cubre alguna cosa. Descubrir, revelar lo oculto o secreto».
Así las cosas, no podemos negar que la distinción que aún hoy en día respetan nuestros hermanos de lengua del otro lado del Atlántico es útil y, además, muy correcta, aunque aquí, en España, decidiéramos prescindir de ella.
Así lo decían los manuales de estilo: DESVELAR.- No significa «quitar un velo» real o metafórico, sino «impedir el sueño». Se emplea con notable incorrección en frases como «El partido no desvela sus planes electorales». Úsese revelar, descubrir, poner en claro, etc. Hasta que llegó el día en el que, siguiendo a los diccionarios, comenzaron a decir que además de su sentido de quitar el sueño, podía usarse en vez de revelar, descubrir, etc.
Mas somos muchas las personas que admiramos del español culto de América, y nos rebelamos contra ese desvelo, como nos oponemos también a confundir las pruebas con las evidencias.
Y es que resulta que hubo —y sigue habiendo— periodistas que ponen en el mismo saco la palabra inglesa evidence y la española evidencia, con el significado de prueba, que la española no tiene. Evidencia , en nuestro idioma, significa certeza clara, evidente de una cosa; mientras que evidence en inglés es, en los casos a que siempre se refieren las noticas, nuestra prueba en el sentido jurídico.
Y llegó el día en el que los libros sobre el buen uso del español le abrieron sus puertas a ese uso erróneo, con indicaciones como estas:
EVIDENCE / EVIDENCIA.- En inglés significa prueba, y además tiene otro significado que no tiene en español, que es el de indicio o señal de alguna cosa. En español es preferible prueba. Evidencia solo será aceptable si se usa como sinónimo de prueba evidente; es decir, algo que está claro y no ofrece dudas.
Hoy, en la edición vigente del Diccionario, hay una acepción de evidencia que dice: ‘Prueba determinante en un proceso’. Y, por alguna razón oculta, se obvia su origen inglés…
Pero yo tengo pruebas de que es evidente que esa evidencia es un anglicismo, y es nuestra obligación develar ese error.