De izquierda a derecha: José Mª Rodríguez-Ponga, Secretario General de la FDS; Rafael Benjumea, presidente de la Fundación Duques de Soria; Nicolás Ortega, catedrático de Geografía y físico; Eduardo Martínez de Pisón, reconocido geógrafo, escritor y alpinista; y D. Carlos Zurita, Duque de Soria.
Hemos celebrado el XXV Aniversario del Instituto del Paisaje de la Fundación Duques de Soria con un acto que rindió homenaje a la trayectoria y contribuciones de este Instituto. Desde su creación en 1999, el Instituto del Paisaje ha dedicado sus esfuerzos al estudio y preservación del paisaje como patrimonio cultural y natural.
Nada mejor que el Real Observatorio Astronómico de Madrid para esta celebración, dada la singularidad de este lugar tan cargado de historia y ciencia desde el siglo XVIII y que brindó un escenario perfecto para reflexionar sobre el alcance y notoriedad de estos veinticinco años de trabajo comprometido con el paisaje.
La celebración incluyó un emotivo homenaje a dos figuras fundamentales en la historia del Instituto y referentes en el estudio del paisaje: su director, Eduardo Martínez de Pisón, reconocido geógrafo, escritor y alpinista, y Nicolás Ortega, catedrático de Geografía y físico. La labor de ambos profesores ha sido clave para la consolidación y desarrollo de esta institución.
Los discursos principales estuvieron a cargo de Rafael Benjumea, Presidente de la Fundación Duques de Soria; Eduardo Martínez de Pisón; Nicolás Ortega y D. Carlos Zurita, Duque de Soria. Todos ellos destacaron los logros alcanzados y la necesidad de seguir promoviendo el conocimiento, la valoración y la protección del paisaje como un bien esencial para el presente y las generaciones futuras.
Una vez más, la Fundación Duques de Soria reafirmó su compromiso con la investigación, la educación y la difusión cultural relacionadas con el paisaje, agradeciendo a todos los que han formado parte de esta significativa trayectoria. Este XXV aniversario marca un punto de inflexión para continuar avanzando en la preservación del medio como una riqueza cultural y natural que nos define y une.